No perdieron jamás
la ilusión del abrazo
y ante cada portal
muchos besos rodaron...
Muchas cosas pudieron
conseguir derribarlos:
las murallas de hielo,
los instantes que araño...
Pero no, no perdieron jamás
la ilusión del abrazo...
¡Las flores en su hogar
nunca se marchitaron!
Acudiéronles días
que nunca desearon,
soportaron momentos
que provocaban llantos,
sin saber lo que harían
les atacaba el viento,
sin saber de la vida
casi murieron...
Atrapados se vieron,
pero siempre abrazados...