en ese instante de regreso
la
delgada solidez
de
los recuerdos
-partidos
en pupilas
mustias
o hilarantes-
probará
que fue mentira
el
triste fin,
que
detrás de las ideas y los gestos
vive
el verbo inenarrable,
confuso
y desgastado,
del
mundo extraviado
que
perdí
y es que guardo
en
el
pasar constipado de la luna,
el
papel que
me
llora, aletargado,
el
silencio descosido
de
las prendas de dormir…
necesito
conservarlo
entre
las luces,
que
convenza a las estrellas,
que
descanse junto al sol
y
renazca
con
las sombras
y la
fuerza de la tos,
que
se muera en
Mi
Presente
y
perdure
tras
la huella primera de mis ojos…
pero
Mi
Presente
es Tu
Futuro
soy
el
tiempo infinito,
la
tormenta, el corazón
desorientado,
el
artillero
de
las balas de la paz,
el
caos,
la
conciencia de los cambios
de
tensión,
los
cometas, la verdad,
la
existencia del
rebumbio
colectivo
del
miedo y el valor
sincronizados,
la
esperanza, el desamor,
la
juventud de la vejez,
la excusa
en libertad,
e
incluso
el
relator
de
las veces que,
sin
prisa,
nos
amamos
el
legado oriental y oscuro,
que
se clava
en
mañanas de recreo,
en
instantes de expulsión
eterna,
a lo
largo de los tedios agitados
que
se empeñan en meterla
en el
contexto.
es
el
resguardo imperturbable que baila
con
inferencias
anónimas
y humanas,
sin
remedio.
el
inicio secundario
de
mis dudas, mis anhelos,
mis
temores, mis sonrisas,
es
eterno e incesante,
-interminable-
y
quien lo habita
no es
un cuerpo
establecido.
no es
real lo que conoces,
no es
verdad ni es explicable,
es
Memoria, pero es frágil
y la
entera levedad de los lugares
no se
otorga,
inmóvil
y paciente,
sin
presencia desde atrás
en lo
vivido.
ahora,
ya,
en este instante de regreso,
es Mi
Pasado
Tu
Presente.
David Lorenzo