Soneto a Sigmundo Fernández

 


Desnuda el corazón con su teclado,
le enseña su cabeza al mundo entero,
ezcribe con amor de aventurero
las letras del esperma derramado.

Sigmundo es un eterno entusiasmado,
un niño, un follador sin agujero,
un tipo con barriga de tintero
y pluma de relato masturbado.

Describe con valor y en solitario
las noches de trabajo, lo corriente,
el gusto de correrse cuando folla.

Lo narra siempre todo en un diario
sincero, plactonita y vehemente,
que firma con la punta de la polla.

 

 

David Lorenzo